
El nuevo precio del diésel, fijado en Bs 17,95 por litro, traslada una mayor proporción del costo del combustible desde el balance público hacia la economía privada y genera un ajuste inmediato sobre el capital de trabajo de las empresas, según la Federación de Entidades Privadas de Cochabamba (FEPC).
Para la Unidad de Análisis Económico de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (UAE – FEPC), la transición requiere medidas fiscales, financieras y productivas que otorguen previsibilidad y permitan sostener producción, empleo y abastecimiento.
Además, el Reporte de Coyuntura Económica “Diésel: del costo fiscal al costo productivo”, de la UAE, establece que la subvención trasladaba una parte del costo económico del combustible hacia las cuentas públicas.
El nuevo régimen modifica esa distribución, va al sector productivo, a las empresas y consumidores, quienes pasan a absorber de manera más directa un costo que ahora está vinculado al valor de importación, el tipo de cambio y los componentes logísticos del abastecimiento.
El Decreto 5716 fijó el precio regulado del diésel en Bs 17,95 por litro e incorporó una metodología de Precio de Paridad de Importación (PPI), vinculada al precio internacional, transporte, almacenaje, inspección, financiamiento y otros costos asociados. La norma también establece una banda de ajuste de ±5%.
El ajuste
Para la UAE – FEPC, el principal efecto de corto plazo se concentra en la liquidez empresarial. El combustible se paga desde el primer día con un costo mayor, mientras numerosas empresas recuperan sus ventas a 30, 60 o 90 días. Esa diferencia amplía las necesidades de capital de trabajo y modifica la programación financiera de empresas de transporte, agroindustria, construcción, minería, industria, comercio y servicios.
El impacto adquiere una dimensión mayor entre las MiPyME, productores y unidades económicas con menor disponibilidad de recursos, menor capacidad de negociación con proveedores y poco financiamiento.
La UAE-FEPC plantea que este escenario convierte a la previsibilidad económica en un componente central de la transición. Las empresas requieren conocer sus costos, proyectar presupuestos, establecer precios, cumplir contratos, financiar inventarios y programar inversiones con reglas y variables económicas que permitan planificación.
El 83,2% del diésel representa un shock de costos.


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